Más allá de la lista de pendientes: Dejar de sobrevivir para estar.
11 Jan, 2026
•
Por Psic. Steffany Vizcaíno
¿Alguna vez has sentido que, incluso cuando no tienes nada urgente que hacer, tu mente está saltando de una tarea a otra? ¿Te ha pasado que te sientas a descansar y, en lugar de relajarte, empiezas a sentir una culpa incómoda, como si estuvieras perdiendo el tiempo?
Esa sensación de que, si no estamos produciendo, logrando o avanzando, simplemente no estamos siendo suficientes.
Esta no es una queja sobre la falta de tiempo; es una reflexión sobre un sistema nervioso que olvidó cómo sentirse a salvo.
Hoy seré un poco más técnica pero es que yo tambien me he sentido así (y en honor la verdad, esta vez tardé 3 días en escribir esto), y desde mi perspectiva (MIA versión humana común y no desde el estigma de mi profesión) me gustaría compartirte mi pensar.
Vivimos en un mundo que premia la velocidad. Se nos ha enseñado que estar "ocupados" es sinónimo de éxito, y que estar "activos" es la única forma de ser valiosos. Pero hay una diferencia vital que solemos ignorar: estar ocupado no es lo mismo que ser productivo, y estar activo no es lo mismo que estar presente (pueden preguntarle a mi esposo e hija, que son ellos quienes padecen mis episodios de ignorancia).
Cuando nuestro sistema nervioso se acostumbra a vivir en un estado de alerta constante, el silencio y la calma empiezan a sentirse extraños, incluso peligrosos. Por eso, cuando finalmente tenemos un momento de paz, corremos a buscar el teléfono, a revisar correos o a planificar el día siguiente.
No es que tengamos mucho que hacer; es que hemos perdido la capacidad de simplemente estar.
¡Y esto nos sale caro! Dejame y te cuendo del costo de no "desconectar"...
Biológicamente, no estamos diseñados para estar encendidos 24/7.
El cuerpo tiene un ritmo: tensión y liberación, esfuerzo y descanso. Cuando eliminamos la fase de descanso, el sistema entra en un ciclo de agotamiento crónico que disfrazamos de "disciplina".
Mi amiga la ansiedad, en este contexto, no es más que una señal de humo. Es tu cuerpo diciéndote que el motor se está recalentando. El problema es que, en lugar de detenernos, solemos regañarnos por sentirnos cansados. Nos juzgamos por no tener la energía de siempre, sin darnos cuenta de que la energía es un recurso finito, no un pozo sin fondo.
A ti, que me lees en este momento, claramente no puedo decirte que hacer pero con todo mi corazón desde mi experiencia profesional y personal, te dejare una información que te puede ser útil algun dia (inserte la risa nerviosa aqui)
Gestionar esta necesidad de estar siempre activos no se trata de dejar de hacer cosas, sino de cambiar la relación que tenemos con nuestro esfuerzo.
* El descanso no es un premio que te ganas después de trabajar; es un requisito previo para poder trabajar bien. Tu cerebro necesita momentos de "ocio creativo" para procesar información y regenerarse. Aprender a no hacer nada (yo en particular quisiera que Cristian Castro diera esta clase), sin juzgarte, es una de las habilidades más difíciles y necesarias de la vida moderna.
* Nuestra energía no es lineal. Hay días en los que tu capacidad está al 100% y días en los que está al 30%. La verdadera productividad es aprender a dar el máximo de lo que tienes disponible hoy. Si hoy tu energía es poca, forzarte a rendir como si estuvieras al máximo solo garantiza un colapso a corto plazo. Sé honesto contigo mismo sobre cuánto puedes cargar hoy.
* La mayoría de nuestras presiones son autoimpuestas por un lenguaje de obligación (y bien cdm por cierto). "Tengo que responder esto", "Tengo que terminar aquello". Intenta cambiar la narrativa. Cuando dices "Elijo dedicar tiempo a este proyecto", retomas el poder. Y, lo más importante, cuando dices "Elijo descansar porque mi cuerpo lo necesita", dejas de ser un esclavo de tus expectativas para convertirte en el dueño de tus decisiones.
Como yo, que este año arranque con una metas bien irreales con este blog (jeje) y cambien el "tengo que publicar el viernes" a "elijo publicar cuando le encuentre el sentido a lo que quiero decir"
Te hago un pregunta honesta:
¿De qué estás huyendo cuando te llenas de tareas?
Tu valor no se mide por tu lista de tareas pendientes. Tu valor es intrínseco.
Cuídate, porque si tú no estás bien, nada de lo que construyas afuera tendrá bases sólidas para sostenerse.
TQM 🩶